ABC Motor: “Invicta D2S, el coche de acceso a la movilidad eléctrica”

ABC Motor: “Invicta D2S, el coche de acceso a la movilidad eléctrica”

A la venta desde 17.495 euros con una autonomía de 150 km, se posiciona como una alternativa para recorridos urbanos

El precio y la autonomía son dos de los factores que están frenando el despegue del coche eléctrico en España, donde además el número de puntos de recarga pública siguen siendo escasos. Sin embargo, si entendemos la movilidad eléctrica como algo limitado a recorridos urbanos o interurbanos, y disponemos de un enchufe convencional en nuestro domicilio particular, desde unos 17.000 euros podemos acceder a un vehículo que cumpla con el objetivo de llevarnos y traernos al trabajo o a la compra en modo 100% eléctrico.

Con esta idea es cómo llega al mercado el Invicta Electric D2S, fabricado por la china Zhidou -en el país asiático se vende como Zhidou D2S y el volante luce el emblema ZD-. Se trata de un modelo de enfoque claramente urbano. Pese a su aspecto está homologado y catalogado como turismo en sus dos versiones a la venta en España -una tercera está homologada como cuadriciclo-.

Se puede adquirir desde 17.495 euros con batería de 17 kWh, suficiente para recorrer, según la homologación, 150 kilómetros. En el caso de la variante con más autonomía, que equipa una batería de 27 kWh, se pueden circular hasta 250 kilómetros con una sola carga. Nosotros hemos probado la primera, y nuestra sensación es que la autonomía real ronda los cien kilómetros por hora. Para su recarga se ha de recurrir a un cargador convencional de tipo Schuko, sin que incorpore una toma de tipo Mennekes. Pasar del 82% al 94% nos requirió de una hora exactamente.

Sus precios le sitúan entre los eléctricos a la venta más baratos del mercado en España, junto al Dacia Spring, que tiene 4CV menos. Es, no obstante, un metro más corto que el modelo rumano, al ofrecer una longitud de 2,81 y, a diferencia de éste, que permite acomodar a cuatro pasajeros, tan solo dos personas caben en su habitáculo.

Sus dimensiones son, por tanto, más parecidas a las de un Smart fortwo, y le hacen idóneo para aparcar en prácticamente cualquier hueco disponible. Una ventaja adicional en una ciudad como Madrid es que los vehículos eléctricos están exentos de pagar en las zonas de estacionamiento regulado, lo que supone no solo un ahorro sino también permite olvidarse del a veces farragoso trámite de tener que lidiar con el parquímetro.

Su extraño diseño permite que los dos pasajeros viajen con bastante espacio, dado que el techo es bastante alto. Además, carece de túnel de transmisión y de palanca de cambios, lo que permite aprovechar mejor el habitáculo. Una pequeña rueda giratoria, alojada entre los asientos -junto a un pequeño hueco de almacenamiento con una tapa retráctil- permite seleccionar entre la posición de circulación, la marcha atrás o la posición neutra. El freno de mano es de tipo pedal, por lo que no ocupa espacio aquí. Cabe mencionar también que la posición de conducción es además inusitadamente elevada, lo que se agradece al afrontar el tráfico urbano.

En el interior el material dominante es el plástico duro, con ajustes en general correctos y zonas mullidas en los reposabrazos de las puertas. En el salpicadero destaca una pantalla que permite acceder, mediante un menú de visualización bastante espartano, a la radio y el sistema de navegación integrado, y a funciones poco habituales como imágenes o vídeos almacenados. La pantalla es de dimensiones generosas, aunque su visualización es algo pobre cuando incide la luz.

Tras el volante el cuadro de instrumentación es digital, con dos indicadores separados para el consumo o la recuperación energética y el estado de la carga. Tiene varias pantallas de visualización, incluyendo una que muestra en porcentaje el estado de la carga y otra que apenas muestra información.

En su conducción ofrece un empuje suficiente para desplazarse por ciudad. Es capaz, no obstante, de alcanzar los 100 kilómetros por hora en carretera abierta.

En la práctica, y según el velocímetro del coche, en autopista llegamos a circular a 110 km/h. A esta velocidad se dispara el consumo y consecuentemente disminuye de forma notable la autonomía del vehículo, que no está diseñado para circular en estas condiciones. A ello hay que añadir que el tamaño y el peso del coche hace que nos lo pensemos dos veces antes de adelantar, por ejemplo, a un camión. Aunque en la práctica es más una sensación incómoda que una incapacidad real del coche.

Solo hay un único nivel de retención, activado por defecto y no muy invasivo.

 

FUENTE: https://www.abc.es/motor/

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